English Version

Contenido

Ciencia y la Biblia

Creación vs. Evolución

Dardos Bíblicos

Temas Doctrinales

Temas Prácticos


Recursos

Cursos Autodidácticos

EBGlobal


Información acerca de:

Condiciones de Uso

Contactos

Derechos de Autor

Nosotros

Política de Privacidad


Apologetics Press :: Ciencia y la Biblia

La Biblia y las Leyes de la Ciencia: Las Leyes de la Genética
por Bert Thompson, Ph.D.

Versión Imprimible | Enviar este artículo

INTRODUCCIÓN

Una de las más nuevas, y seguramente una de las más emocionantes de todas las ciencias es la de la genética. Después de todo, toda cosa viva—planta, animal, o ser humano—es un almacén de información genética, y por tanto un “laboratorio” potencial lleno de conocimiento científico. Los estudios han demostrado que la información hereditaria encontrada dentro del núcleo de la célula viva es colocada allí en un código químico que es universal en la naturaleza. Sin tener en cuenta sus puntos de vista respectivos acerca de los orígenes, todos los científicos reconocen este hecho. El evolucionista Richard Dawkins, en The Blind Watchmaker (El Relojero Ciego), declaró lo que todo científico sabe hoy que es verdadero cuando escribió: “el código genético es universal... La completa universalidad palabra-por-palabra del diccionario genético es, para el taxonomista, demasiado de una cosa buena” (1986, p. 270). El creacionista Darrel Kautz, en The Origin of Living Things (El Origen de las Cosas Vivientes), declaró su concordancia: “Es reconocido por los biólogos moleculares que el código genético es universal, sin tener en cuenta de cuán diferentes sean las cosas vivas en sus apariencias externas” (1988, p. 44).

No obstante, no es simplemente el hecho de que el código genético sea universal lo que hace su estudio tan atractivo. La función de este código es igualmente intrigante. El fallecido A.E. Wilder-Smith, científico eminente asociado con las Naciones Unidas, observó: “La construcción y metabolismo de una célula son por ende dependientes en su ‘escritura’ interna en el código genético. Todo, incluso la vida misma, está regulado desde un punto de vista biológico por la información contenida en su código genético. Toda síntesis está dirigida por esta información” (1976, p. 254). Ya que toda cosa viviente es un almacén de información genética (i.e., el código genético), y ya que es éste código genético el que regula la vida y dirige toda su síntesis, la importancia del estudio de este código nunca puede ser exagerada. El renombrado genetista británico, E.B. Ford, en su libro, Understanding Genetics (Entendiendo la Genética), proveyó un resumen penetrante sobre este asunto:

Puede parecer común decir que la descendencia de los ranúnculos, gorriones y los seres humanos son ranúnculos, gorriones y seres humanos... entonces ¿qué les mantiene, y en efecto a las cosas vivas en general, “en las filas correctas”? ¿Por qué no existen parejas de gorriones, por ejemplo, que engendran petirrojos, o alguna otra especie de pájaros: por qué tienen que ser pájaros en absoluto? Algo debe ser transmitido del padre al descendiente que asegura la conformidad, no completa pero en un nivel alto, y previene tales desviaciones extremas. ¿Qué es esto, cómo funciona, qué reglas obedece y por qué aparentemente permite solamente la variación limitada? La genética es la ciencia que se empeña en responder estas preguntas, también muchas más. Ésta es el estudio de la herencia y la variación orgánica, si debemos usar lenguaje más formal (1979, p. 13).

Desde luego, nosotros sabemos que los gorriones, los ranúnculos, y los seres humanos dan origen solamente a gorriones, ranúnculos, y seres humanos. Aunque nosotros sabemos esto hoy en día a causa de nuestro conocimiento en-profundidad de la genética—el estudio de la herencia. No obstante, esto no ha sido siempre así. La historia de cómo dimos con este conocimiento, y esta nueva ciencia, provee un caso de estudio interesante y provechoso.

EL ORIGEN Y LA HISTORIA DE LA GENÉTICA

No puede haber duda de que la genética está profundamente arraigada en la antigüedad. Varios escritores han hecho una crónica de los intentos tempranos en la hibridación, selección, etc. (vea Suzuki y knudtson, 1989, pp. 32-35). Pero generalmente se concuerda que el verdadero origen de la ciencia que llamamos genética tuvo su comienzo en 1865 como resultado de los estudios realizados por el monje agustino, Gregor Mendel (1865). En l857, Mendel comenzó una serie de experimentos en el jardín de la abadía en Brünn, Austria, usando arvejas comestibles (Pisum sativum). Por ocho años él trabajó con estas arvejas. La historia de la investigación de Mendel es demasiada prolongada para relatarla aquí en su totalidad. No obstante, ha sido registrada por numerosos escritores (vea: Asimov, 1972, pp. 366-368; Gardner, 1972, pp. 401-403; Edey y Johanson, 1989, pp. 108-122; Suzuki y Knudtson, 1989, p. 35-38).

Mendel auto-polinizó las arvejas. Él recolectó semillas de una generación y luego las replantó. Estudio la longitud del tallo, el color y la textura de la semilla. También cruzo-polinizó [i.e., cruzar y polinizar—MP] las arvejas para estudiar adicionalmente estos rasgos. Guardó registros matemáticos meticulosos de la actividad de cada generación—registros sobre los cuales las “leyes de la genética” finalmente serían basadas. Antes de Mendel, se creía generalmente que las características eran transmitidas por líneas de sangre como sustancias no visibles e indefinidas que de algún modo se entremezclaban para producir descendencia. Además, los científicos aceptaban la idea de que las características se “combinaban” cuando eran pasadas de generación a generación. El trabajo de Mendel demostró algo diferente. Él descubrió que las características eran transmitidas por alguna clase de “partículas”—portada por ambos miembros de las especie—esa retenía su identidad específica propia incluso cuando era arrastrada en nuevas combinaciones durante la reproducción. Mendel llamó a estas partículas con la palabra alemana Anlagen. Hoy en día nosotros las conocemos como “genes” que están construidos de ácido desoxirribonucleiclo (ADN).

Los logros de Mendel no pueden ser sobre-enfatizados. Richard von Mises observó que el trabajo de Mendel “...cumple en la genética un rol comparable al de las leyes de Newton en la mecánica” (1968, p. 243). Como manera de resumen, Davis y Kenyon han listado lo que ahora nosotros llamamos las “leyes de Mendel”.

Él [Mendel—BT] brillantemente concluyó que la herencia está determinada por seis principios:

  1. La herencia de características está determinada por (lo que fueron después llamados) genes que actúan más como partículas físicas individuales que como fluido.
  2. Los genes vienen en parejas por cada característica, y los genes de una pareja pueden ser parecidos o diferentes.
  3. Cuando los genes que controlan una característica particular son diferentes, el efecto de uno es observado (dominante) en la descendencia, mientras el otro se mantiene escondido (recesivo).
  4. En los gametos (óvulo y el esperma) solamente un gen de cada pareja está presente. En la fertilización los gametos se unen al azar, que resulta en un radio predecible de características entre la descendencia.
  5. Los genes que controlan una característica particular están separados durante la formación del gameto; cada gameto porta solamente un gen de cada pareja.
  6. Cuando dos pares de características son estudiados en la misma mezcla, estos son encontrados clasificados independientemente el uno del otro.

En 1866, el trabajo de Mendel fue publicado en las Transacciones de la Sociedad de Historia Natural de Brünn, y por treinta cinco años se mantuvo en los estantes de la biblioteca—desconocido a todos excepto por unos pocos, y no causando gran agitación entre ellos. Luego, en 1900, tres científicos (independientemente el uno del otro) redescubrieron el trabajo de Mendel. Hugo de Vries (un holandés), Karl Correns (un alemán), y Erich Tschermak (un australiano) simultáneamente leyeron el material de Mendel y publicaron sus propios trabajos sobre asuntos similares, cada uno dando crédito a Mendel. De Vries es reconocido como haber descubierto las mutaciones (cambios en los genes/cromosomas, produciendo descendencia diferente a los padres). En 1902, Theodor Boveri (un embriólogo alemán), y W.S. Sutton (un citólogo americano), basándose en el trabajo de otro embriólogo alemán, Wilhelm Roux, documentaron que el Anlagen de Mendel (genes) estaba distribuido por todo el cuerpo en cromosomas. En 1903, Wilhelm Johannsen, un botánico danés, creó el término equivalente a “gen”, el cual todavía es usado hoy en día. En 1906, en una reunión de la Sociedad Real Hortícola, el biólogo inglés William Bateson ofreció el término equivalente a “genética” como el nombre para esta nueva ciencia.

LA GENÉTICA Y LA IMPORTANCIA DEL ADN

Mendel murió en 1884, sin darse cuenta que él iba a convertirse en el “Padre de la Genética”. Muchos científicos desde él han añadido al conocimiento que él nos ha dado acerca de esta importante ciencia. Sería una tarea inútil tratar de mencionar, o dar crédito, a todos ellos. Pero indudablemente la ciencia de la genética fue avanzada grandemente por el descubrimiento, en 1953, del código químico que provee las instrucciones genéticas. Fue en ese año que James Watson y Francis Crick publicaron su obra monumental acerca de la estructura espiral de la molécula del ADN (1953). En 1962, ellos fueron premiados con el Premio Nobel en medicina y fisiología por su logro al dilucidar la estructura del ADN. Thaxton, Bradley, y Olsen, en su libro, The Mystery of Life’s Origin (El Misterio del Origen de la Vida), remarcaron:

De acuerdo a su modelo ahora-famoso, la información hereditaria es transmitida de una generación a la próxima por medio de un código simple residente en la secuencia específica de ciertos constituyentes de la molécula del ADN... El avance de Crick y Watson fue su descubrimiento de la llave específica a la diversidad de la vida. Esta fue la arquitectura extraordinariamente compleja aunque ordenada de la molécula del ADN. Ellos han descubierto que existe de hecho un código grabado en este “espiral de vida”, trayendo un avance mayor a nuestro entendimiento de la estructura remarcable de la vida (1984, p. 1).

El espacio impide un examen profundo del funcionamiento interno de la molécula del ADN. Sin embargo, están disponibles algunos excelentes resúmenes (Kautz, 1988, pp. 43-47; Davis y Kenyon, 1989, pp. 62-64; Suzuki y Knudtson, 1989, pp. 41-45).

¿Cuán importante es el “espiral de vida” representado en la molécula del ADN? Wilder-Smith observó que “la información almacenada en la molécula del ADN es la que controla totalmente, hasta donde nosotros sabemos en el presente, por su interacción con el ambiente, el desarrollo de todos los organismos biológicos” (1987, p. 73). E.H. Andrews explicó cómo esto puede ser verdad. “La manera en que el código del ADN funciona es esta. La molécula del ADN es como una plantilla o patrón para la elaboración de otras moléculas llamadas ‘proteínas’... Estas proteínas luego controlan el crecimiento y actividad de la célula que, a su vez, controla el crecimiento y actividad del organismo completo” (1978, p. 28). Por ende, el ADN contiene la información que permite que las proteínas sean elaboradas, y las proteínas controlan el crecimiento y función de la célula, las cuales en el fondo son responsables por cada organismo viviente. Entonces, el código genético como encontrado en la molécula del ADN, es vital para la vida como nosotros lo sabemos.

LAS LEYES DE LA GENÉTICA Y LA BIBLIA

Existen a lo menos dos puntos importantes que relacionan a la genética directamente con la Biblia. Primero, las instrucciones químicas del código genético son copiadas fielmente una y otra vez. En otras palabras, para usar los ejemplos anteriores del Dr. Ford, los gorriones producen solamente gorriones, los ranúnculos producen solamente ranúnculos, y los humanos producen solamente humanos. Los gorriones nunca producen petirrojos; los ranúnculos nunca producen tulipanes; los humanos nunca producen algo excepto otros humanos. Segundo, el código genético—con su complejidad, orden, y función—provee la clase de evidencia más poderosa para el diseño inteligente, lo cual requiere un Diseñador.

El registro bíblico es claro en cuanto al primero de estos dos puntos—i.e., que el código genético fue diseñado para copiarse a sí mismo fielmente. Génesis 1:11,12 declara:

Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género.

Esta misma expresión—según su género—es repetida en tales pasajes como Génesis 1:20,21 y Génesis 1:24,25. Una comparación de pasajes similares (e.g., Levítico 11:13-23) provee énfasis dramático adicional de la importancia de esta frase. Byron Nelson, autor de After Its Kind (Según Su Género), ofreció el siguiente comentario sobre estos enunciados de la Escritura:

Sin embargo, en el primer capítulo de Génesis, ya que es un asunto de la importancia religiosa más grande, la Biblia habla clara y finalmente sobre un asunto de biología. Según su género es el enunciado de un principio biológico que ninguna observación humana alguna vez conoce que ha fallado... La Biblia enseña que desde el comienzo ha habido un gran número de tipos o cosas vivas, incluyendo el hombre, los cuales fueron así creados como para permanecer verdaderos para su tipo particular a través de las generaciones... Los últimos resultados de la investigación biológica moderna, las Leyes de Mendel, están de acuerdo exactamente con lo que fue escrito por Moisés tres mil años atrás—y estas también lo aclaran (1967, pp. 3,103, énfasis en original).

Incluso los evolucionistas luchan para evitar las implicaciones. En su discurso presidencial a la Asociación Británica por el Avance de la Ciencia, William Bateson hizo este reconocimiento sorprendente:

La ascendencia solía describirse en términos de sangre. Nociones más verdaderas de la fisiología genética son dadas por la expresión hebrea “simiente”. Si nosotros decimos que él es “de la simiente de Abraham”, sentimos algo de la permanencia e indestructibilidad de ese germen que puede ser dividido y dispersado entre las naciones, pero permanece reconocible en tipo y característica después de 4,000 años (1914, énfasis en original).

El evolucionista John Gribbin reconoció que “...una vez que una simple célula humana fertilizada comienza a desarrollarse, los planos originales son fielmente copiados cada vez que la célula se divide (un proceso llamado mitosis) así que cada una de los mil millones-millones [billón, MP] de células en mi cuerpo, y en el tuyo, contienen una perfecta réplica de los planos originales para el cuerpo completo” (1981, p. 193). A.E. Wilder-Smith habló de este punto cuando escribió:

El ganador del Premio Nobel, F.H. Crick ha dicho que si uno tuviera que traducir la información codificada en una célula humana en una forma escrita, uno requeriría mil volúmenes de quinientas páginas cada uno para hacerlo. E incluso el mecanismo de una célula puede copiar fielmente a la división de la célula toda esta información de mil volúmenes de quinientas páginas cada uno en solo veinte minutos (1976, p. 258, énfasis añadido).

Gorriones producen gorriones, ranúnculos producen ranúnculos, y humanos producen humanos porque los organismos duplican fielmente copias de su propio código genético. Como A.G. Cairns-Smith explicó:

Todo organismo tiene dentro un almacén de lo que es llamado información genética... Me voy a referir al almacén de información de un organismo genético como su Biblioteca... ¿Dónde está la Biblioteca en tal organismo multicelular? La respuesta es en todas partes. Con pocas excepciones toda célula en un organismo multicelular tiene un juego completo de todos los libros en la Biblioteca. Mientras tal organismo crece sus células se multiplican y en el proceso la Biblioteca central completa es copiada repetidamente... La Biblioteca humana tiene 46 de estos libros-como-cables dentro. Estos son llamados cromosomas... La Biblioteca del hombre, por ejemplo, consiste de un juego de construcción y manuales de servicios que funcionan al equivalente de alrededor de un millón de páginas de libros juntas (1985, pp. 9,10, énfasis en original).

Incluso las células “simples” como las bacterias tienen “bibliotecas” extremadamente complicadas de información genética almacenada dentro de éstas. Por ejemplo, la bacteria Escherichia coli, la cual no es de ninguna manera la célula bacterial conocida “más simple”, es una diminuta vara de solamente una milésima de un milímetro de un lado a otro y alrededor del doble de largo, aunque “es una indicación de la complejidad total de la E. coli que su biblioteca funciona a un equivalente de mil páginas” (Cairn-Smith, 1985, p. 11). Entonces, sorprende poco que Kautz concluyera:

La molécula del ADN es algo completamente único y tuvo que haber tenido un origen no-natural o sobrenatural... La información en la molécula del ADN tuvo que haber sido impuesta sobre esta por alguna fuente externa exactamente como la música es impuesta en una cinta de casete. La información en el ADN es presentada en forma codificada como explicado anteriormente, y los códigos no son conocidos como surgiendo espontáneamente (1988, p. 44, énfasis en original).

Los seres humanos han almacenado información sobre arcilla, piedra, papiro, papel, rollo de película, casetes, microchips, etc. Aunque “la tecnología humana no ha avanzado todavía al punto de almacenar información químicamente como lo es en la molécula del ADN” (Kautz, 1988, p. 45, énfasis en original). Andrews correctamente anotó:

No es posible para un código, de cualquier clase, surgir por casualidad o accidente. Las leyes de casualidad o probabilidad han sido elaboradas por las matemáticas... Un código es el trabajo de una mente inteligente. Incluso el perro o chimpancé más hábil no podría elaborar un código de alguna clase. Es obvio entonces que la casualidad no puede hacerlo... ¡Esto no pudiera haber sido más el trabajo de la casualidad o el accidente de lo que pudiera la “Sonata de la Luz de la Luna” ser tocada por un ratón corriendo por arriba y abajo del teclado de mi piano! Los códigos no surgen del caos (1978, pp. 28,29).

CONCLUSIÓN

Hoy en día, los evolucionistas intentan burlar las leyes de la genética al postular mutaciones “buenas” que alteran el código genético en una manera beneficial para su teoría. Yo he tratado estas en otro lugar (Thompson, 1985; 1999), y he mostrado la escasez de tal sistema. La simple verdad es que la Biblia está en lo correcto. El código genético asegura que todas las cosas vivientes reproduzcan según su género—justo como las leyes de la genética declaran que deberían. Wilder-Smith ofreció esta importante observación:

Ahora, cuando nosotros somos confrontados con el código genético, somos asombrados en una con su simplicidad, complejidad y la masa de información contenida en esta. Uno no puede evitar el ser sobrecogido con la densidad total de la información contenida en tal espacio miniaturizado. Cuando uno considera que la completa información química requerida para construir a un hombre, elefante, rana, u orquídea estuviera comprimida en dos células reproductivas minúsculas, uno solamente puede quedar pasmado... Sostener que todo esto surgió por casualidad y sin planeamiento es negar el sentido común humano. Los polos han llegado a ser opuestos... La casi inimaginable complejidad de la información en el código genético junto con la simplicidad de su concepto (cuatro letras hechas de moléculas químicas simples), junto con su compacidad extrema, implica una inconcebible inteligencia superior detrás de esta. La teoría de la información del tiempo presente no permite otra interpretación de los hechos del código genético (1976, pp. 257-259, énfasis en original).

El escritor de los Hebreos observó: “Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios” (3:4). Desde el microcosmos hasta el macrocosmos, la artesanía del Creador es evidente. Las leyes de la genética hablan elocuentemente de la existencia del gran Creador—el Dios de la Biblia.

REFERENCIAS

Andrews, E.H. (1978), From Nothing to Nature (Hertfordshire, England: Evangelical Press).

Asimov, Isaac (1972), Isaac Asimov’s Biographical Encyclopedia of Science and Technology (New York: Avon).

Bateson, William (1914), Nature, August 20.

Cairns-Smith, A.G. (1985), Seven Clues to the Origin of Life (Cambridge: Cambridge University Press).

Davis, Percival and Dean Kenyon (1989), Of Pandas and People (Dallas, TX: Haughton).

Dawkins, Richard (1986), The Blind Watchmaker (New York: W.W. Norton).

Edey, Maitland and Donald C. Johanson (1989), Blueprints: Solving the Mystery of Evolution (Boston: Little, Brown).

Ford, E.B. (1979), Understanding Genetics (New York: Pica Press).

Gardner, Eldon J. (1972), The History of Biology (Minneapolis, MN: Burgess), third edition.

Gribbin, John (1981), Genesis: The Origins of Man and the Universe (New York: Delacorte).

Kautz, Darrel (1988), The Origin of Living Things (Milwaukee, WI: Privately published by the author).

Mendel, Gregor (1865), “Experiments in Plant Hybridization,” reprinted in J.A. Peters, ed. (1959), Classic Papers in Genetics (Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall).

Nelson, Byron (1967), After Its Kind (Grand Rapids, MI: Baker).

Suzuki, David and Peter Knudtson (1989), Genethics (Cambridge, MA: Harvard University Press).

Thaxton, Charles, Walter Bradley, and Roger Olsen (1984), The Mystery of Life’s Origin (New York: Philosophical Library).

Thompson, Bert (1985), “Neo-Darwinism: A Look at the Alleged Genetic Mechanism of Evolution” (Montgomery, AL: Apologetics Press).

Thompson, Bert (1999), The Scientific Case for Creation (Montgomery, AL: Apologetics Press).

von Mises, Richard (1968), Positivism (New York: Dover).

Watson, James D. and Francis H.C. Crick (1953), “Molecular Structure of Nucleic Acids: A Structure for Deoxyribose Nucleic Acid,” Nature, 17:737-738.

Wilder-Smith, A.E. (1976), A Basis for a New Biology (Einigen: Telos International).

Wilder-Smith, A.E. (1987), The Scientific Alternative to Neo-Darwinian Evolutionary Theory (Costa Mesa, CA: TWFT Publishers).



Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc. Todos los derechos están reservados.

Estamos complacidos de conceder permiso para que los artículos en la sección de "Ciencia y la Biblia" sean reproducidos en su totalidad, siempre y cuando las siguientes estipulaciones sean observadas: (1) Apologetics Press debe ser designada como la editorial original; (2) la página Web URL específica de Apologetics Press debe ser anotada; (3) el nombre del autor debe permanecer adjunto a los materiales; (4) cualquier referencia, notas al pie de página, o notas finales que acompañan al artículo deben ser incluidas a cualquier reproducción escrita del artículo; (5) las alteraciones de cualquier clase están estrictamente prohibidas (e.g., las fotografías, tablas, gráficos, citas, etc. deben ser reproducidos exactamente como aparecen en el original); (6) la adaptación del material escrito (e.g., publicar un artículo en varias partes) está permitida, siempre y cuando lo completo del material sea hecho disponible, sin editar, en una extensión de tiempo razonable; (7) los artículos, en totalidad o en parte, no deben ser ofrecidos en venta o incluidos en artículos para venta; y (8) los artículos no deben ser reproducidos en forma electrónica para exponerlos en páginas Web (aunque los enlaces a los artículos en la página Web de Apologetics Press están permitidos).

Para catálogos, muestras, o información adicional, contacte:

Apologetics Press
230 Landmark Drive
Montgomery, Alabama 36117
U.S.A.
Phone (334) 272-8558
http://www.apologeticspress.org




Web site engine code is Copyright © 2003 by PHP-Nuke. All Rights Reserved. PHP-Nuke is Free Software released under the GNU/GPL license.
Page Generation: 0.070 Seconds