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Apologetics Press :: Ciencia y la Biblia

¿Qué es la Ciencia?
por Bert Thompson, Ph.D.
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INTRODUCCIÓN

Vivimos en la era tecnológica más emocionante jamás conocida por el hombre—una era que ha generado logros impresionantes que fluctúan en la gama científica completa desde el envío de hombres a la Luna hasta la erradicación de enfermedades que amenazan la vida. Por consiguiente, en esta época de genio científico acelerado, de vez en cuando ha sido la tendencia el pensar que el conocimiento y la capacidad del hombre no conocen límites. De hecho, aquella misma idea fue repetida por el eminente paleontólogo evolucionista, Richard Leakey, en su libro, Origins (Orígenes):

Durante ese periodo relativamente breve, las presiones evolutivas forjaron un conocimiento capaz de entendimiento profundo de asuntos animados e inanimados; los frutos del esfuerzo intelectual y tecnológico en esta última cuarta parte del vigésimo siglo nos dan sólo una noción de lo que la mente humana puede lograr. El potencial es enorme, casi infinito. Si elegimos, podemos hacer prácticamente cualquier cosa; las tierras áridas se harán fértiles, las enfermedades terribles serán curadas por la ingeniería genética; el turismo de otros planetas se hará rutinario; podemos incluso llegar a entender cómo trabaja la mente humana (1977, p. 256).

La implicación clara es que el hombre, a consecuencia de sus propios progresos científicos, puede, y en efecto un día podrá, encontrar todas (o bastante de) las respuestas a las preguntas más apremiantes de la vida. George Gaylord Simpson, el fallecido científico evolucionista de la Universidad de Harvard, terminó uno de sus libros con estas palabras:

El hombre se encuentra solo en el universo, un producto único de un proceso largo, inconsciente, impersonal, material con entendimiento y potenciales únicos. Esto solo se lo debe a él, y a nadie más, y es a él mismo a quien es responsable. Él no es la criatura de fuerzas incontrolables e indeterminables, sino es su propio maestro. Él puede y debe decidir y conducir su propio destino (1953, p. 155).

¿DEBE LA CIENCIA ELIMINAR
EL RECONOCIMIENTO DEL HOMBRE
DE DIOS Y SU DEPENDENCIA EN ÉL?

Hoy los ciudadanos de los países más civilizados están mejor alimentados, mejor vestidos, y más sanos que lo que han estado alguna vez. Las facilidades educativas, médicas, industriales, de transporte, y hasta las recreativas están inmensamente mejoradas, especialmente comparadas a aquellas de generaciones anteriores. Las perspectivas para el futuro deberían ser más brillantes que nunca. ¿Pero lo son? Lo irónico es que aunque el conocimiento del hombre ha aumentado, también lo ha hecho su egotismo. Su conocimiento y su tecnología recién descubierta también han dado la bienvenida simultáneamente a una suficiencia recién descubierta. ¿Qué pasará, entonces, mientras la ciencia avanza, y la relación del hombre con Dios y el conocimiento de su Creador degeneran?

¿Debe la ciencia y sus éxitos asombrosos, eliminar el reconocimiento del hombre de Dios y su dependencia en Él? Absolutamente no. Abordando este punto, Edmund W. Sinnot ha observado:

... el logro de una relación filosófica activa entre la ciencia y la religión es más esencial ahora que nunca. Mi objetivo aquí ha sido un intento por alcanzarla. El tener éxito en donde otros a menudo han fallado es más de lo que puedo esperar, pero cualquier esfuerzo sincero con este fin vale la pena. La ciencia y la religión, atendiendo a la vida del hombre tan diversamente, seguirán necesariamente caminos diferentes, aunque estas todavía pueden reforzarse poderosamente la una a la otra. Ciertamente estas deberían ampliar sus límites juntas. Tanto la iglesia como el laboratorio serán más eficaces en su servicio a través de tal ayuda mutua. La razón y el espíritu son los pilares que apoyan nuestra Gran Tradición. Ambos deben ser fuertes, pero ninguno puede serlo sin la ayuda del otro. En medio de estos se sostienen las esperanzas del hombre de hoy mientras él se esfuerza por realizar su destino espléndido (1953, p. xi).

La ciencia es simplemente el intento del hombre “por entender los pensamientos de Dios a causa de Él”. Wernher von Braun, el más grande experto en misiles del siglo XX, declaró que es tan difícil

entender a un científico que no reconoce la presencia de una racionalidad superior detrás de la existencia del universo como es comprender a un teólogo que negaría los avances de la ciencia. Y con seguridad no existe razón científica del por qué Dios no pudiera mantener la misma posición en nuestro mundo moderno que Él sostuvo antes que comenzáramos a explorar Su creación con telescopio y ciclotrón.... Yo deploro la actitud de que la ilustración científica y las creencias religiosas sean incompatibles. La considero una de las mayores tragedias de nuestros tiempos que es tan extensamente creída.... A través de una mirada más cercana a la creación, debemos ganar un mejor conocimiento del Creador; y un sentimiento mayor de responsabilidad del hombre hacía Dios entrará en enfoque.... La ciencia y la religión no son antagonistas, sino hermanas. Ambas buscan la verdad final. La ciencia ayuda a revelar más acerca del Creador a través de Su creación... El público tiene un respeto profundo por los asombrosos progresos científicos hechos en nuestra vida. Hay admiración por el proceso científico de la observación, la experimentación, y las pruebas de cada concepto para medir su validez. Aunque todavía molesta a algunas personas el hecho que no podamos demostrar científicamente que Dios existe. ¿Debemos encender una vela para ver el sol? (como citado en Warner, 1972, pp. 314-317 énfasis añadido).

En un seminario sobre los orígenes llevado a cabo en Murray, Kentucky, el 29 de noviembre de 1980, el fallecido Russell C. Artist, ex presidente del departamento de biología y profesor emérito en la Universidad de David Lipscomb, comentó que “la declaración, ‘en el principio creó Dios los cielos y la tierra’, es la misma piedra angular de todo el pensamiento científico”. Si Génesis 1:1 es la piedra angular de la ciencia, entonces, seguramente el estatuto de la ciencia es Génesis 1:28 donde se manda al hombre a "sojuzgar" la Tierra. La ciencia es el intento del hombre por someter y ejercer dominio sobre la Tierra. Esta es el intento del hombre por entender la creación de Dios. El filósofo inglés Herbert Spencer reconoció que la ciencia está dividida en cinco fundamentos básicos: tiempo, fuerza, acción, espacio, y materia. Es exactamente lo que Moisés escribió en Génesis 1:1—“En el principio (tiempo) creó (acción) Dios (fuerza) los cielos (espacio) y la tierra (materia)”.

LA CIENCIA ES...

“La ciencia”, dice Harris Rall, “defiende una manera de estudio, y una actitud de mente. El dejar las teorías y los prejuicios a un lado, traer una mente abierta y buscar sólo la verdad, estudiar hechos concretos con paciencia interminable, tratar de encontrar un orden de comportamiento en el mundo, como es indicado por estos hechos, probar estas conclusiones por el experimento y por más hechos—es el espíritu y el método de la ciencia” (1936, p. 66). El genetista John Klotz, en su texto, Genes, Genesis, and Evolution (Los Genes, el Génesis y la Evolución), declaró que “la ciencia, por otra parte, es el tanteo del hombre por la verdad. La ciencia trata sólo con lo natural, con cosas que pueden ser capturadas por los órganos de los sentidos. La ciencia trata con las cosas que pueden ser medidas” (1970, p. 11). El Diccionario de Oxford define la ciencia como “una rama de estudio que está afectada por una entidad relacionada de verdades demostradas o hechos observados...” (énfasis añadido).

La llave para estos pensamientos, y por ende para la ciencia, es que la ciencia trata sólo con aquellas cosas que pueden ser observadas con los cinco sentidos. Simpson dice que “el objetivo de la ciencia es establecer generalizaciones y explicaciones de hechos observados. La mera reunión de hechos es completamente inútil a menos que las observaciones sean dirigidas hacia este objetivo” (1965, p. 15). La ciencia, por lo tanto, es un intento de juntar y explicar los hechos acerca del Universo en el cual vivimos. Ésta es, dice Simpson,

una exploración del universo material que busca relaciones ordenadas y naturales entre fenómenos observados y que es auto-probadora. Podemos añadir correctamente, aunque no como una parte de la definición, que las mejores respuestas son teorías que se aplican a una amplia variedad de fenómenos, las cuales están sujetas a pruebas extensas, y que evocan preguntas adicionales (1964, pp. 90-91).

Margaret Balcom remarcó que la ciencia es “principalmente un método para tratar con la materia (objetos) en acción por (1) la observación y la experimentación, (2) el análisis, (3) la derivación de una ley física (un concepto), (4) la predicción en condiciones de aquella ley. La ciencia está preocupada por un sistema físico dado ya en operación” (1967, p. 592, énfasis añadido).

Ya que la ciencia está “involucrada con un sistema físico dado ya en operación”, ¿cuál es el origen de este sistema? La ciencia es incapaz de explicar los orígenes. Esta puede definir métodos, calidades, y límites, pero no puede determinar los orígenes. El evolucionista Theodosius Dobzhansky observó correctamente que “la ciencia es el conocimiento acumulativo” (1962, p. xxi). Pero la ciencia no es adecuada para explicar todo. Ésta proporciona muchas, pero no todas, las respuestas. Albert Wells comentó:

Mientras que el conocimiento del universo se amplía y la posición del hombre dentro de éste se hace tanto más central como más crítica, así también aumenta la demanda del significado, tanto como de los medios eficaces para el control moral y espiritual de los logros que la ciencia ha hecho posible. La ciencia no nos los puede dar. La tarea científica fomenta la integridad y el carácter. Una lealtad persistente y apasionada por la verdad no puede evitar construir honradez en el hombre que se compromete en la búsqueda. Pero la ciencia no es suficiente en sí. Ésta está, después de todo, completamente limitada en cuanto a ser capaz de contestar las verdaderas preguntas (1962, p. 72, énfasis añadido).

Thornton Whaling, en su libro, Science and Religion (Ciencia y Religión), escribió:

La ciencia física sabe por experimentación y observación; la ciencia histórica sabe por el testimonio creíble; la psicología, por el conocimiento inmediato de la libertad y personalidad; la filosofía, por las leyes universales de la razón pura o el pensamiento; la religión, por la respuesta a la Personalidad infinita al llamado de la necesidad moral y espiritual. Afirmar que el conocimiento pertenece solamente a alguno de estos campos es ignorar la extensión del conocimiento posible y de los atributos altos de la naturaleza humana, a causa de un cierto fariseísmo encubierto que es la esencia de la vanidad y el oscurantismo. Que las ciencias naturales, la historia, la psicología, la ética, la filosofía, o la religión afirme que hay sólo un medio de cognición, y que ese medio es la suya propia, es revelar un orgullo fatuo que es culpable de carencia de cultura real en el tribunal de la razón elevada (1929, pp. 12-13).

CONCLUSIÓN

La ciencia es una maravillosa empresa que ha beneficiado a la humanidad en tantas formas que sería imposible listarlas. Pero su éxito continuo es dependiente en gran parte de un entendimiento de su naturaleza apropiada y su uso correcto. Un entendimiento de lo que es la ciencia, cómo trabaja, y de sus limitaciones inherentes puede no solamente ayudarnos a apreciar la ciencia, sino también a prevenir su abuso.

REFERENCIAS

Balcolm, Margaret (1967), in The Christian Century, May 3.

Dobzhansky, Theodosius (1962), Mankind Evolving (New Haven, CT: Yale University Press).

Klotz, John W. (1970), Genes, Genesis and Evolution (St. Louis, MO: Concordia).

Leakey, Richard and Roger Lewin (1977), Origins (New York: E. P. Dutton).

Rall, Harris (1936), Faith for Today (New York: Abingdon-Cokesbury).

Simpson, George Gaylord (1953), Life of the Past (New Haven, CT: Yale University Press).

Simpson, George Gaylord (1964), This View of Life (New York: Harcourt-Brace).

Simpson, George Gaylord (1965), Life: An Introduction to Biology (New York: Harcourt, Brace and World).

Sinnot, Edmund (1953), Two Roads to Truth (New York: Viking).

Warner, Wayne, ed. (1972), One Thousand Stories and Quotations of Famous People (Grand Rapids, MI: Baker).

Wells, Albert (1962), The Christian Message in a Scientific Age (Richmond, VA: John Knox Press).

Whaling, Thornton (1929), Science and Religion Today (Chapel Hill, NC: University of North Carolina Press).



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