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Apologetics Press :: Dardos Bíblicos

¿Habrá un Armagedón?
por Dave Miller, Ph.D.
[English]
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Muchos religiosos insisten que la historia mundial culminará en un holocausto global catastrófico llamado “Armagedón”, al cual le seguirá el “Milenio”—un reinado de Cristo en la Tierra por 1,000 años. Ellos dicen que los eventos actuales en el Medio Oriente se están desarrollando de tal manera que la Segunda Venida es inevitable. Desde luego, se ha hecho declaraciones una y otra vez por muchos, muchos años—sin ningún cumplimiento subsiguiente.

¿Qué dice la Biblia realmente en cuanto al “Armagedón”? El término “armagedón” se encuentra una sola vez en el Nuevo Testamento: Apocalipsis 16:16. Al tener en cuenta el género literario del libro (i.e., apocalíptico), se puede entender que se usa el término con connotaciones figurativas. Apocalipsis está lleno de alusiones al Antiguo Testamento. De hecho, “ningún libro en el Nuevo Testamento está tan empapado con el pensamiento y las imágenes de las Escrituras hebreas” (Swete, 1911, p. liii). Pero el escritor no usa citas directas del Antiguo Testamento. En cambio, adaptó, modificó y combinó las ideas del Antiguo Testamento para aplicarlas al entorno del cual habló. Usó libremente las imágenes del Antiguo Testamento, pero las adaptó con una aplicación para el primer siglo.

Como los que están familiarizados con el Antiguo Testamento saben (así como los cristianos del primer siglo en Asia Menor), el Espíritu Santo sacó provecho del significado que la ubicación del Armagedón tenía. En hebreo, el término jarmageddon significa “montaña (o colina) de Meguido”. ¿Hubo una montaña en Meguido? Sí. De hecho, los judíos (y estudiantes de historia hebrea) estaban muy familiarizados con este campo de batalla prominente. Muchos encuentros sangrientos manchaban el suelo de esta región—escenas de desastre militar. Allí Débora y Barac derrotaron a los cananeos (Jueces 5:19). Gedeón consiguió la victoria sobre los madianitas en esta región (Jueces 7). Estos éxitos positivos estaban grabados en las mentes de los israelitas. Pero había otros recuerdos en cuanto a Meguido, ya que también fue un lugar donde ocurrieron tragedias nacionales. Allí murió Ocozías después que Jehú le hirió (2 Reyes 9:27). El buen Rey Josías pereció trágicamente allí en manos de Faraón Necao (2 Reyes 23:29). Este último incidente fue especialmente triste para los judíos quienes lamentaron la pérdida de su gran rey, consagrando el evento en memoria colectiva como un ejemplo de dolor nacional (Zacarías 12:11).

Con estos antecedentes históricos extensos, Meguido llegó a ocupar un lugar en las mentes de los creyentes de manera similar a los lugares que ocasionan emociones fuertes y definitivas en las mentes de los norteamericanos: el Álamo, Pearl Harbor, etc. El Espíritu Santo luego usó este significado para enfatizar a los cristianos perseguidos y afligidos de Asia Menor al final del primer siglo el resultado seguro del conflicto entre las fuerzas del mal (Satanás y la Roma imperial) y las fuerzas de la justicia (Dios, Cristo y los santos fieles que estaban sufriendo persecución). ¡Ciertamente estos cristianos no necesitaban que se les hablara de algún holocausto futuro que Cristo aboliría 2,000 años después de su sufrimiento! Estos cristianos necesitaban la garantía que Cristo les daría ayuda pronto (vea Apocalipsis 1:1; 22:6). Necesitaban ánimo para continuar y permanecer fieles frente al maltrato inhumano. El símbolo de Meguido representaba adecuadamente el derrocamiento inminente de un imperio enemigo, y producía la seguridad que tanto se necesitaba. Se consoló a los cristianos al declararles que pronto vendría el final de la batalla. Los enemigos de Dios y su gente pronto serían castigados, mientras que los santos que sufrían serían consolados. Por ende, “armagedón” es completamente simbólico, y de ninguna manera se relaciona a los sueños dispensacionales de una guerra mundial futura. No habrá el “Armagedón”.

REFERENCIAS

Swete, Henry (1911), Comentario sobre Apocalipsis [Commentary on Revelation] (Grand Rapids, MI: Kregel, reimpresión de 1977).



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